A tu lado

Hay personas que van y vienen.
Que se solapan con las prisas o se esfuman entre el humo de los días iguales.
Seres humanos que se olvidan.
Animales racionales que se llenan de moho sobre el musgo infecundo de la desidia.
Hay vidas que no deben repetirse y amores que acaban enterrados en el llanto.
Sin embargo,
hay eternidades que se contagian con un beso,
con el nimio aleteo de un abrazo,
con la postrera mirada de un segundo.
Esa es la magia del amor.
Si volviera a nacer, seguiría queriendo estar a tu lado.

Feliz cumpleaños, Sango

Bienvenidas y despedidas

Manolo

Va por ti Manolo.
Espéranos.

La vida está llena de imprevisibles idas: bienvenidas y despedidas.
Como la propia existencia que es una pura contradicción.
Tal es la luz como la sombra.
Tal la esperanza como el desaliento.
Tal el latido como la espiración suprema del silencio.
La vida es, siempre,
ese fenómeno que, por cotidiano nos sorprende
hasta que se marcha sin decirnos adiós.

Vivir sin ruido, morir sin muerte

morir-sin-muerte

A Pepe Hernández en su vuelo

¿Tenía que ser hoy, Pepe?
Precisamente hoy que acaban de tomar la primera comunión las salvias del invierno.
Precisamente hoy que se transparenta el horizonte tras las higueras y los almendros desnudos.
Precisamente hoy que las semillas de la luz esperaban tu vuelta
sobre el surco impoluto de la tierra dormida.

¿Tenía que ser hoy, Pepe?
Hoy que hemos planchado las cortinas del viento,
almidonado la esperanza en los fogones,
remendado las perneras a esos intrépidos jilgueros
que aún buscan el aliento primero de la enconada lluvia de esa lejana primavera.

Hace falta mucho amor para regalarlo a manos llenas,
mucha generosidad para vivir sin ruido, sin humo, casi sin espacio.
Es así como te has ido así, en silencio,
llenándolo todo con un paraíso de vida sin muerte.

Espéranos.

Espéranos Daniel Esteve

daniel esteve
Por la senda abrupta que conduce a la cima sin límite.
Por el desolado barranco de las respuestas sin nombre.
Por el infinito ascenso del mineral abrumado.
Caminas ahora hacia la incógnita imprecisa del último vuelo.
Y aquí nos dejas, amigo, huérfanos de palabras y romero,
parapléjicos de versos y albahaca,
con los ojos vueltos hacia el vacío de la altura,
la misma que se corona con la luz inmaculada de tu partida.
Deja que hagamos hoy, con el postrero aliento de nuestro llanto,
un fuego de campamento en la cima de la añoranza,
que hoy, más que nunca, la montaña se encuentra herida
por el repentino vacío de tu paisaje.

Espéranos, Daniel,
ya estamos preparando nuestras mochilas.

Feliz viaje

miguel angel esteve
Para Miguel Ángel Esteve

El silencio.
El palpito frutal de la madreperla y la acuarela.
La premura del paisaje.
La tiza virtual de los besos que se esconden
sobre los dobladillos del lienzo enamorado.
El infinito elixir del oleo desbocado.
La presencia.
El desnudo eco de la luz dormida.
El silencio.
El yermo territorio del horizonte huero.
Y, de nuevo, la frágil desnudez del pastel,
el íntimo arrullo del alba desbocada,
el sendero sempiterno de la esperanza nunca huida,
nunca desgajada.
Feliz viaje, compatriota de sueños.
Feliz viaje,
feliz paraíso eterno.

Teresa de Jesús, Santa Poesía

Teresa de Jesús, Santa Poesía

BENDITA TERESA

Bendita Teresa.
Bendita Alma Enamorada.
Bendita estrella gravitando en el cielo libre de los siempre amados,
de los siempre desterrados,
de los encumbrados hacia las cimas de la gloria permanente.
Bendita lluvia renacentora, oleada de paz, soplo de amor,
desgarrado corazón hiriente.
Bendita Teresa.
Bendita Luz.
Bendita Mujer.

Bendita Teresa.
Eterna Mujer.
Voz alzada sobre el silencio del llanto en oleadas de ignota primavera.
Bendita Alma Enamorada.
Luz primigenia en la oscuridad de los amores precisos,
en el albor de los amantes fecundados
sobre la primera piedra del olvido.
Bendita Teresa.
Bendita Luz.
Eterna mujer.

Feliz 80 cumpleaños, padre

a mi padre en su 80 cumpleaños

Parece que fue ayer.
Éramos pequeños -más pequeños que hoy mismo-.
A través de la niebla del tiempo,
el rumor de las rocas,
la soledad de las lágrimas perdidas y encontradas,
hemos prendido una hoguera
aprendida de los días sin viento y las noches sin luna.
Parece que fue ayer.
Y ciertamente fue ayer mismo.
Cuando el mundo era en blanco y negro,
cuando todavía quedaba la fe y las flores suficientes
para coronar vírgenes en el mutismo del silencio.
Eran otros tiempos.
Éramos pequeños -más pequeños que hoy, más infinitos que ayer mismo.-

Feliz cumpleaños, papá.
Porque 80 años no son nada.

Cuando un cómico muere

Pedro-Reyes

Cuando un cómico muere, nos quedamos huérfanos en la risa.
La comisura de los labios se adormece.
El corazón se nos queda “desesponjado” y disléxico.
Somos un féretro andante de nuestra propia soledad.
Nadie como él supo enseñarme los cuentos.
Ahí empecé a ser joven.
Espéranos Pedro Reyes.

Querida Luzmaría, espéranos

l1

AQUELLOS LEJANOS DÍAS

No lo sabíamos entonces.
La vida era un derroche
de verbos clandestinos
y nuestros huesos eran
un frugal hervidero
de narcisos.
Pero no lo sabíamos.
La luz como un incendio
ceñía nuestros cuerpos
de extraño resplandor
para mirar los días
como si fueran redes
donde atrapar los sueños.
La vida era otra cosa.
Pero no lo sabíamos.
Entonces nos urgía
inaugurar palabras,
conjugar nuevos verbos,
traspasar los celajes
oscuros de la tarde
y sentir la pasión
de aventuras errantes.
No todo era mentira.
Pero no lo sabíamos.
El tiempo no existía
y el tacto de la vida
era un puro espejismo.
Y es que estábamos presos,
del tiempo y del destino.
La muerte silenciosa,
calladamente pálida,
crecía con nosotros.
Pero no lo sabíamos.

Luzmaría Jiménez Faro